El encargado. Temporada 4

🌟🌟🌟🌟


Eliseo no ve fútbol ni series de televisión. No se distrae leyendo libros. No resuelve crucigramas en su mesa de conserje. Tampoco sudokus, ni autodefinidos, ni problemas de ajedrez. No se le conocen vicios ni mujeres. Ni siquiera hombres, en el siglo XXI. Eliseo es un tipo raro, sospechoso. Yo no le hubiera contratado para el puesto. Líbranos, Señor, de los virtuosos. De los monjes exclaustrados. De los que andan mano sobre mano perdidos en su nube. De los ociosos y los pensativos. De los exageradamente simpáticos cuando no toca, porque Eliseo también pertenece a ese colectivo aterrador. 

El único pasatiempo de Eliseo es estar atento a todo, y maquinar. Prepararse para el ataque o para la defensa. Eliseo perpetra pequeños males si no le tocas los cojones, pero delitos muy lesivos si te atreves a importunarle. Porque además de tener todo el tiempo del mundo, Eliseo es un hombre inteligente. Un superdotado para el Mal. Un villano de tebeo. El archienemigo de Superporteño. Un hijo de puta quirúrgico, sin genes del remordimiento. Hitler, al menos, amaba a su perra “Blondie”. Eliseo ni siquiera eso: él ha descendido varios escalones evolutivos para amar a una planta carnívora que es su trasunto platónico, y plantónico. 

Eliseo es como una víbora en el camino: está ahí, enroscada, sin hacer nada en apariencia. Pero joder, que si está... Lo mejor es rodearla y retomar el paso. No quedarte quieto ni por miedo ni por curiosidad. Y con Eliseo igual: si te lo cruzas por la vida, ándate con mucho ojo. Mirada al frente e impasible el ademán. Y si no queda más remedio que saludar, pon mucho cuidado en el gesto y en la voz. Él podría detectar un matiz, una inflexión... un peligro. Descubrir un enemigo en potencia o una víctima potencial. Un motivo para sacarlo de su estado de letargo. Eliseo es mitad hombre y mitad reptil: un venenoso sin escamas. Los ojos de Francella obran prodigios animales. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario