🌟🌟🌟
“Los héroes de Telemark” es una película de 1965, pero
recuerdo que la vi siendo muy niño, en el cine Pasaje, puede que hacia 1980. Mientras
la recobraba, casi medio siglo después, me dio por pensar que tal vez 1980
fuera la fecha de estreno en nuestro país, ya que los fascistas alemanes, como
es menester, perdían la batalla contra los liberales y los socialistas. IMDB, sin
embargo, me indica que la película sí se estrenó en España en 1966,
precisamente cuando las noruegas, y también las alemanas, desembarcaban en
nuestras playas soleadas. En el combate sin cuartel entre la censura y el
turismo salió vencedor el chiringuito de la playa.
Con todo lo que ha llovido y nevado desde entonces, aún
recordaba a Kirk Douglas metralleta en ristre y disfrazado de esquiador. Mi
recuerdo era incompleto, pero seguro, y gramaticalmente equivocado: ahora
sé, porque lo he consultado en la Wikipedia, que Kirk Douglas y Richard Harris
no eran los héroes “del” Telemark -como si se tratara de un fiordo o de una
montaña-, sino “de” Telemark, que es una provincia noruega muy visitada por los
turistas.
Por lo demás, “Los héroes de Telemark” es tan aburrida
como previsible. Pertenece a ese subgénero bélico titulado “Si eran tan idiotas,
¿cómo es posible que los nazis casi ganaran la II Guerra Mundial?”. Es un
misterio. Lo que me gusta de la película- y lo que me irrita al mismo tiempo-
es que salen todos esos topicazos: los disparos que no matan, los perros que no
huelen, los focos que no iluminan... Las SS atolondradas de Mortadelo y
Filemón.
“Los héroes de Telemark” es una película que
transcurre en paralelo a las andanzas de “Oppenheimer”. Mientras Oppie trabajaba
en Los Álamos, Heisenberg, en Berlín, hacía sus propios cálculos con el uranio
y el deuterio. La trama de la película gira en torno a una fábrica de deuterio,
pero los guionistas, por lo que deduzco, no tienen ni idea de lo que es. El
doctor Douglas, al ser preguntado por la naturaleza del D2O,
responderá a los gentiles: es hidrógeno, pero “con un protón de más”. Pero eso,
querido mío, es otro elemento de la tabla periódica llamado helio.







