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DTF St. Louis

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“DTF St. Louis” es una aplicación para ligar. Para ligar en San Luis, se sobreentiende, y en su área metropolitana. Del sexo insatisfecho y del deseo contrariado nació esta historia detectivesca. Esta rareza audiovisual. Esta serie tan extraña como la propia humanidad. 

“Nadie es normal, aunque a simple vista no nos damos cuenta”. Nos lo recuerdan de continuo. Así que el misterio es: ¿qué anormal, o qué anormala, mató finalmente a ese gordo de Misuri que tenía la polla torcida y la mente de teleñeco?

DTF, en inglés, son las siglas de “Dare to Fuck”: atrévete a follar. Aquí, en castellano, para sostener el juego de palabras, lo han traducido por “Donde Todos Follan”, lo que es, obviamente, una traducción chapucera, y una publicidad fraudulenta. Porque en las apps del asunto, como es sabido por todos, sólo follan los de siempre: los que ni siquiera necesitan descargar la aplicación. Ellos, y ellas, son las langostas que no dejan un campo sin devorar. 

Con semejante traducción, el que no se coma un rosco en DTF podría contratar un bufete de abogados. Better Call Saul... ¿Se imaginan? Hubiera sido más fácil, y más honrado, traducirlo por “Decídete, tolai, a follar”, y luego ya veremos. Sin resultados garantizados, pero con un hálito de esperanza.

Hablo, por supuesto, con conocimiento de causa. Yo estuve varios años en “DTF La Pedanía”, y su área metropolitana. Algún polvo me llevé, sí, pero al final todo fueron lodazales. En “DTF La Pedanía”, follar, lo que se dice follar, con alegría y desenfreno, sólo follaban tres afortunados. Lo sé porque me lo contó una mujer que se apiadó de mi desgracia. Mientras me hacía circulitos en el pecho, me aconsejó que lo dejara. Que probara por las vías tradicionales.  La app era coto de caza y era imposible competir. Todas las mujeres hacían cola por tirarse a esos tíos y desdeñaban a los demás. De ahí los silencios y las negativas. 

Ella, al parecer, les iba rotando y se había quedado, de momento, sin su silla de montar. Conmigo, mientras tanto, se entretenía, y me daba buenos consejos. Era la mar de sexy y creo que me enamoré. El resto de la historia necesita suscripción.





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