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Aída y vuelta

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En las aplicaciones del amor yo siempre lo advertía: no veo televisión generalista. Mi mayor terror, más que dar con otra mujer desequilibrada, era enamorarme de alguien que luego me propusiera ver juntos, yo qué sé, “La isla de las tentaciones”, o el “Masterchef” de los famosos. Una semana podría aguantar; dos, imposible. Se me notaría mucho el desinterés, mi falta de sacrificio. “Oye, tío, que yo he aguantado tu puta película de Fellini sin hacer muecas ni lanzar puyas a la pantalla”.

Hoy en día, más que en la cama, los amores se dilucidan en el sofá. Con la afinidad televisiva ya tienes medio camino recorrido. Lo otro es sábado sabadete y un poquito de paciencia. Por eso yo me adelantaba a los acontecimientos anunciando mi desdén, y por eso nadie, o casi nadie, acudía a mi reclamo. 

Entre las muchas cosas que nunca vi estaba “Aída”, la serie que sí veía todo el mundo en Tele 5. En aquella década, al parecer prodigiosa, yo estaba a lo mismo que ahora: a la Champions, al snooker, al cine de ayer y de hoy... A las series americanas y al canal Mezzo de los violines. Un hombre televisivo, sí, pero sintonizando otra galaxia. El “prime time” de mis compatriotas es un concepto desconocido para mí. Huyendo de la publicidad -que es la carcoma de nuestro espíritu- me aboné a Canal + en el año 95 y emprendí una ruta solitaria que al final me trajo a estas montañas de eremitas.

Aun así, he caído en “Aída y vuelta” porque todo lo que hace Paco León, o casi todo, tiene algo estimulante. Empezó haciendo de bobo y ahora es el más listo del lugar. Cuando me aseguré de que se podía ver “Aída y vuelta” sin mayores referencias, me lancé. Estar en antecedentes ayuda, pero no es imprescindible. La película no es “Eva al desnudo”, pero también va de bambalinas del showbusiness. Si son metarreales o metaficticias eso no lo sé. Da igual: la reflexión sobre los límites del humor es un tema trascendental. Quizá sea el tema de los temas. Saber de qué se ríe una sociedad, en público y en secreto,  te da el punto de cocción.





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