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Entrepreneurs

🌟🌟🌟🌟


Lo contaba Michel de Montaigne en “Los ensayos". A Diógenes, llamado el Ateo, mientras le mostraban los retratos de los hombres que sobrevivieron a los naufragios, le dijeron en el templo:

- Y bien, tú, que piensas que a los dioses les traen sin cuidado las cosas humanas, ¿qué dices de todos estos hombres salvados por su gracia?

Y Diógenes contestó:  

- Sucede que los que se han ahogado son mucho más numerosos y no están pintados.


Así es el mundo entrepreneur: nos dan mucho la matraca con los que triunfan, pero los que fracasan son muchos más numerosos e interesantes. Los que triunfan, además, son casi siempre los hijos de papá. Sólo ellos pueden arriesgar tiempo y dinero sabiendo que hay un colchón esperando el batacazo. A veces es un colchón relleno de billetes nunca declarados en Hacienda. 

Lo dice el personaje de Rober Bodegas en un diálogo memorable: “Los ricos nunca pierden”. O si pierden, lo recuperan en un santiamén. Ellos, los figuras, jamás saltan al vacío en sus locas aventuras. O lo hacen con siete paracaídas por si fallan los seis primeros en el colmo del infortunio. Ellos, esa gente, tienen amigos, y contactos, y jeta por un tubo... Equipos de rescate y médicos de primera. El verdadero riesgo esta reservado a los genios y a los necesitados. Y a los tontos del culo que los imitan.

En el mundo entrepreneur se necesitan muchos perdedores para que alguien puede proclamarse vencedor. Es de cajón. A veces es necesaria una auténtica masacre para que sobrevivan cuatro héroes de pacotilla. Para que los pardillos se presenten en el campo de batalla hacen falta vendedores de humo a la altura de aquellos curas que llamaban a la guerra. Se necesita ina jerga insidiosa para que la gente se anime a fracasar pensando en un futuro esplendoroso de Lamborghinis en la puerta: algo muy parecido a ese “business speach” que Alberto Casado borda en su papel de absoluto gilipollas.

(Mientras tanto, Aura Garrido, que revolotea por la serie un tanto descolocada, nos regala su presencia de arcángel de las finanzas).




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El vecino. Temporada 2

🌟🌟🌟🌟


En realidad, si lo piensas bien, El vecino es un remake a la española de Friends, justo ahora que los americanos preparaban su vuelta, o ya habían vuelto, no sé, en forma de serie, o de programa especial, que tampoco me aclaro, la verdad, porque ya me da igual, tan viejuno y tan roussoniano todo, to er mundo e güeno, y guapo, y todo ese rollo de la propaganda... El planeta catódico pendiente del regreso de la tonadilla diabólica -I’ll be there for you, molona la treinta primeras veces y carne de hoguera a partir de ahí- y vienen estos chicos y chicas de Usera para entregarnos otra ficción que básicamente transcurre en dos pisos de treintañeros y un terreno neutral que es el bareto de la esquina, donde protagonistas y secundarios dirimen los asuntos comunes, y los amores pendientes.

Como esto es Usera, ya digo, y no Nueva York, y mucho menos el Nueva York de aquellos grandes pijos y aquellas pijas egregias, todo lo que sale en El vecino es como más cutre, o más aceitoso, pasado por el filtro de la crisis económica y de los alquileres por las nubes. Las chicas madrileñas no son feas, pero son bellezas más corrientes, de andar por casa, y los chicos, en fin, uno es medio lelo y el otro medio paleto, y follan como cien veces menos que sus emulados de Norteamérica. Y el bar, pues eso: un bar cañí, nada que ver con el Central Perk de los sofás y los cafés como cuencos soperos: un bar a la nuestra, con sus cervezas, sus bocatas de tortilla, su tragaperras en la esquina, sus huesos de aceituna y su borrachuzo al final de la barra, preguntándote si tú eres Titán y si tienes un euro que te sobre para convidarle.

Un bar de esos de arreglar el mundo a golpe de exabrupto, y de pónme otra, y para una vez, ¡cachis diez!, que un par de parroquianos tienen el poder verdadero de cambiar las cosas, superhéroes de la galaxia y elegidos para la gloria, resulta que se pasan los episodios discutiendo quién tiene la polla más larga, o los ovarios más grandes, gilipollas, merluza, vete a tomar por el culo, te quiero, y yo a ti...






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