Mostrando entradas con la etiqueta El mago del Kremlin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El mago del Kremlin. Mostrar todas las entradas

El mago del Kremlin

 🌟🌟🌟


El hilo argumental de “El mago del Kremlin” -llevo cincuenta años siendo comunista  y todavía escribo “Kremlim” con dos emes- es el siguiente: un ex asesor de Vladimir Vladimirovich Putin -en Rusia lo llaman así, como en los cuentos de Chejov- le desgrana secretos de chichinabo a un historiador experto en la Unión Soviética y en la Rusia de la Mafia. Nada que no sepa, por ejemplo, un suscriptor de “El País” desterrado en las provincias. 

- ¿Sabías que Boris Yeltsin bebía vodka como un cosaco y que quedó incapacitado para ejercer de presidente?

- Algo he oído, sí.

O:

- Te voy a contar una cosa que no sabe nadie: las bombas que derribaron aquellos edificios en el extrarradio de Moscú las pusimos nosotros, los servicios secretos, y no los terroristas chechenos a los que luego machacamos.

- Algo me había llegado, sí... 

“El mago del Kremlin” es toda así: se pierde en obviedades, en verborreas, en explicaciones innecesarias. Tener a un gran escritor como guionista a veces no te salva de la sandez. Emmanuel Carrère sabe mucho de Rusia por la vía maternal, pero aquí se pasa de docto o de simple, todavía no lo sé.  “El mago del Kremlin” pretende dejarnos abrumados y al final es la historia de Vladimir Putin contada para dummies. 

Sucede, sin embargo, que cuando ya estás a punto de bostezar, incluso de darle al pause y olvidarte del asunto, aparece Alicia Vikander para borrarte la intentona. Alicia Vikander, en “El mago del Kremlin”, lo mismo hace de rockera transgresora que de pelandusca de oligarca; de modelo en Saint-Tropez que de amante arrepentida. Alicia es hermosa, solvente, refrescante... Alicia es la pausa de hidratación; el kit kat en el trabajo. El recreo de los niños tras el rollo de la escuela. 




Leer más...