🌟🌟🌟
La teoría cinematográfica de Ignatius Farray sostiene que una película es buena si ofrece lo que promete en el título. “El Padrino”, por ejemplo, es una obra maestra porque retrata a un padrino de la mafia siciliana; “Alguien voló sobre el nido del cuco”, en cambio, es una película fallida porque allí nadie sobrevuela un nido de pajaritos.
Parece una teoría estúpida pero yo la tengo por muy válida. Al menos tan válida como las demás. En mi cabeza siempre se enciende una alarma cuando empezamos con metáforas.
“Si pudiera, te daría una patada” es una película confusa, caótica, que cambia de género en cada escena: hay drama, gore, comedia, espiritismo... Al final, con tanto lío, no sabemos quién era el receptor de la patada. Todos, o ninguno, según cómo se mire. Un cero patatero en la teoría de Farray.
Hablo de hombres, por supuesto, porque ellos son los malos consabidos de la película. Yo también me pongo gafas para ver las películas con perspectiva de género, pero las mías no son violetas, sino negras, de gafapasta convencional. Antes nunca me fijaba en estas cosas, pero ahora, solo por molestar, las desgrano en el diario.
Ningún hombre -y son muchos, y variopintos- ayuda a esta mujer o trata de animarla. Todos le ponen una zancadilla en su tarea de ser madre. Desde el gorrilla del aparcamiento hasta su propio marido telefónico: un hombre al que pintan como ausente, como poco involucrado en la crianza -un machista de manual- hasta que al final nos enteramos de que trabaja en la Marina. Jodido lo llevaba.
Rose Byrne interpreta a una madre que no sabemos si está superada o loca, o confundida por el sistema. No sabemos si es una madre aturdida o una madre sin vocación. Ella viene y va, llora y ríe, promete y abandona. Muere y resucita. Yo la veo perdida, descentrada. Quizá, ay, confunde el objetivo. Su hija, aunque esté enferma, es una insoportable de manual. Una caprichosa que derrotaría a cualquier madre americana. Quizá -aunque esté muy mal visto, y perseguido por UNICEF- la patada metafórica era para su hija inconformista, y yo estoy aquí, como un memo, hablando de la guerra de los sexos.
