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Rogue One

🌟🌟🌟🌟🌟

(Escrita un mes de agosto de hace muchos años, en otra galaxia muy lejana).

Mientras las luces del cine permanecen encendidas, miro a mi alrededor buscando al masticador de palomitas, al pesado del teléfono, al tonto del pueblo. Al niño que habría que asesinar con una mirada de Jedi. A esos intrusos que podrían joderme la película si se acercaran demasiado.

Esta vez he tenido suerte. No hay moros en la costa, ni soldados imperiales. De momento... Apago el teléfono móvil. Carraspeo. Me pregunto, de pronto, qué hago allí, viendo una película de Star Wars cuarenta años después de la primera, como si no hubiese pasado el tiempo ni la vida. Ni la salud ni la enfermedad. Siento una punzada de vergüenza. Un segundo de duda. De pronto, un músculo del culo inicia el gesto de levantarme, pero al final se queda en el intento. El entrenamiento en la Fuerza no ha mejorado mi vida, pero sirve para solventar pequeñas rebeldías.

Mis inquietudes, sin embargo, no se disipan. En la sala hay varios cuarentones parecidos a mí: gafosos, con pinta de panolis. Me siento reflejado. Caricaturizado. En la cartelera hay películas más sesudas, más adultas: argumentos que tratan del espíritu y de la muerte, de la paternidad y del amor. Pero yo estoy aquí, escondido de los adultos, dimitido de la cinefilia respetable, a punto de reencontrarme con la Estrella de la Muerte y con los destructores del Imperio. Hágase tu voluntad, Obi Wan.

De pronto se apagan las luces y en la pantalla, negrísima, aparece la vieja letanía del tiempo pretérito y de la galaxia lejana. El adulto, en ese momento mágico, se desvanece, y en su lugar, en la butaca, vuelve a sentarse el niño que con cinco años se quedó boquiabierto ante el espacio interestelar. El mismo niño que se cagaba de miedo cuando Darth Vader aparecía resollando sus maldades.

Al niño, y al adulto, les importa una mierda que “Rogue One” no sea una película perfecta. Ni falta que hace. Tolo que pasa ante nuestros ojos es mágico, fantástico, incuestionable... “Rogue One” es el evangelio antes del Evangelio. El testamento de los viejos profetas.



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Andor

 🌟🌟🌟


En la serie nos aseguran que Cassian Andor vivió en la galaxia lejana hace mucho tiempo. La misma donde la familia Skywalker conoció la Luz y la Oscuridad. Pero la verdad es que a tenor de lo visto -episodio 8- Cassian Andor podría vivir en cualquier otra galaxia del firmamento. O en esa misma, pero en otro tiempo muy diferente, para nada relacionado con las guerras galácticas que llevamos cuarenta años contemplando.

Los que hemos visto “Rogue One” no lo ponemos en duda, pero los que hayan caído en “Andor” sin información previa -que tampoco serán muchos, supongo, porque la frikada es muy adicta y responsable- podrían pensar que esta vez los de Lucasfilm nos han dado gato por liebre. Una galaxia por otra. Total -debieron de pensar en la productora- salen naves espaciales, y planetas remotos, y a veces un caza imperial acojona a los rebeldes. Suficiente para matar el hambre y mantener la granja en funcionamiento.

Durante muchos episodios ese fue el único elemento que hizo de “Andor” parte del universo expandido, y no un universo paralelo: los cazas imperiales. Y aun así, uno podría pensar que la empresa que los construye los exportaba a otras galaxias para hacer negocio con la guerra, del mismo modo que en la Tierra los americanos exportan sus cazabombarderos a las repúblicas bananeras. Que un caza imperial surque los cielos tampoco garantiza que se trate de la misma guerra de nuestra infancia.

Exagero un poco, claro, por el afán de criticar. A veces, en los diálogos, se menciona al Imperio y a los rebeldes, pero como cosas remotísimas. Hay una trama de seguratas que tiene lugar en Coruscant. Una vez, incluso, hablan del emperador Palpatine... Creo que es justamente en este episodio 8 donde ya he aparcado el Halcón Milenario. Demasiado poco para tanta expectativa. Yo pensaba: “Bah, quedan cuatro episodios más. Aguantaré. Tarde o temprano vendrá por aquí un galáctico de verdad, como aquellos del Madrid: Darth Vader, o Kenobi, o la princesa Leía”. Fui a IMDB a confirmar el dato y descubrí que ya hay una segunda temporada en marcha. Otros doce episodios de Cassian Andor por la semigalaxia. Ya vale.




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