Mostrando entradas con la etiqueta Marina Foïs. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marina Foïs. Mostrar todas las entradas

El ser querido

🌟🌟🌟🌟🌟 


Antes de que apareciera la bola negra rodando por el horizonte, “El ser querido” iba a ser la película española del año: la ganadora de los Goya, y nuestra embajadora en California. Sorogoyen y Vicky Luengo –lo recuerdo perfectamente- recorrían las emisoras de radio y los talk-shows de la televisión, siempre sonrientes y didácticos, mientras Javier Bardem, allá en Ítaca, abrazado a Penélope, desbrozaba el desembarco en las Américas. 

Yo me moría de ganas por ver la película porque soy muy de Sorogoyen, y sobre todo de Bardem. También de Vicky Luengo, en lo profesional y en lo inconfesable. Pero como ya nunca voy al cine porque las salas han sido tomadas por los bárbaros, y porque no hay ninguna señorita que me presione en aras del amor, he tenido que esperar hasta hoy para ver “El ser querido” en un pirateo de calidad incuestionable, indistinguible del original. De todos modos, la van a poner dentro de poco en Movistar +, y yo, esa cuota sí que la pago religiosamente.

Han pasado apenas dos meses desde aquella ubicuidad y es como si hubieran pasado dos años, o dos décadas. Ya nadie habla de “El ser querido” en el foro de la ciudad. Y si hablan, ya no les viene el título exacto a la lengua: “Sí, coño, ésa, la última de Sorogoyen...”. 

“La bola negra” -que también vino en el último cargamento procedente de Maracaibo- es como un agujero negro que se ha comido el resplandor de todo lo demás. No sé cómo será la película de los Javis, porque aún no la he visto, pero dudo mucho que esta absorción de la materia esté del todo justificada. “El ser querido” me ha dejado tocado y pensativo. No es perfecta, desde luego, pero que le den por culo a la perfección. Cuando Bardem tuerce el gesto y Vicky Luengo se lo sostiene, aquí se produce una tensión cósmica de dos planetas en colisión. No hace falta ser padre, o hija, para entender este fenómeno astronómico. Pero ayuda mucho, desde luego, como es mi caso. 




Leer más...

As bestas

 🌟🌟🌟🌟

“As bestas” ha sido el acontecimiento del año en La Pedanía. Más aún: yo diría que ha sido el acontecimiento de la década, e incluso del siglo, porque hay gente que ha visto la película y que no pisaba un cine desde el estreno de “Titanic”, allá por el año 98.

Aquí, la verdad, el cine no suele interesar gran cosa, y mucho menos el cine nacional. Las salas de Ponferrada solo hacen negocio con los adolescentes granulosos y con las hordas familiares. Más allá de las pelis de Marvel, de Santiago Segura o de dibujos animados, el resto pasa sin pena ni gloria o directamente ya no se estrena. Así que el espectador con “pretensiones” se ha refugiado en la paz del hogar y en la oferta de las plataformas, donde hay incluso gente rara, casi toda de la capital, que le pone subtítulos a las películas extranjeras con lo fácil que es escucharlas en cristiano.

“As bestas”, sin embargo, ha logrado el milagro de llevar al cine a todos mis vecinos. Por una vez en la vida -y yo vivo aquí, precisamente, desde que se hundió la maqueta del “Titanic”- he sido el último en asistir al acontecimiento. “¿Pero todavía no la has visto...?”, me preguntaban un poco perplejos. Yo esperaba, no sé, una confluencia de los astros, pero al final la he visto en mi casa, en el sofá, junto a T., en un acto de protesta contra esos cines que solo ahora se han acordado del espectador cultureta. Además, la copia ilegal que he pescado es cojonuda, para nada un screener o una mangurriada.  

El éxito local de “As bestas” se debe a que gran parte de su metraje se rodó cerca de aquí, en las lindes con Galicia, en una aldea unipoblacional donde solo vivía un paisano con su rebaño de cabras. A su rodaje se presentó tanta gente para participar de figurantes que hasta yo mismo, que vivo en mi burbuja, conozco a varios que lo intentaron con suerte dispar . Al chico de la bicicleta, por ejemplo, no le conozco personalmente, pero sí de oídas. No lo hace mal. Queda muy natural ante la cámara. A partir de mañana voy a decir en La Pedanía no solo que ya he visto la película, sino que además soy amigo, casi íntimo, fíjate, de uno de sus actores.





Leer más...