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En mi teléfono móvil, como tono de llamada, uso las notas musicales de “Encuentros en la tercera fase”. Son aquellas que usaban los seres humanos para comunicarse con los ovnis: re, mi, do, do, sooool... John Williams no sale en mi “Spotify Wrapped” pero es el compositor que más suena en mis oídos.
Tuve la ocurrencia en los Tiempos del Desamor y ahí se quedaron, como un recordatorio. Nunca se sabe quién está al otro lado de la línea... Todavía hoy, en mi lista de contactos, sobre todo en los teléfonos relacionados con el trabajo, sospecho que existe algún alienígena infiltrado. Lo digo porque allí pasan cosas de no creerse, estrafalarias, ¡bugonianas!, que sólo pueden explicarse si una pandilla de extraterrestres inadaptados andan haciendo de las suyas.
En los Tiempos del Desamor conocí varias mujeres por internet y llegué a la conclusión de que casi todas ellas, como Emma Stone en “Bugonia”, eran alienígenas procedentes de Andrómeda. Así, cada vez que me llamaban para concretar, o para desconcretar, yo escuchaba las notas y me preparaba para cualquier encuentro o desencuentro. En la tercera fase, como Richard Dreyfuss, o en las otras. El amor eterno podía haberse diluido en cuestión de horas, y lo mismo el odio juramentado. Una siesta podía cambiar una decisión de matrimonio o una disposición irrevocable de cortar. Con ellas nunca se sabía.
Quiero decir que la paranoia de “Bugonia” no es del todo desconocida para mí. Lo que pasa es que en mi caso no es una paranoia, sino una certeza de científico. De astrobiólogo que da fe de sus hallazgos. Porque extraterrestre no es sólo el que vive en otro sistema planetario -que de esos nos visitan más bien pocos- sino también el que habita en un sistema mental muy alejado de nuestro sol. Ellos, y ellas, son los planetoides erráticos, los cometas elípticos, los agujeros negros que pueden tragarse tu destino si te acercas demasiado.
(P. D.: La extinción de la vida humana sobre la Tierra es una idea abominable; pero no sé por qué, cuando la veo una película, tiendo a ser feliz y sonreír).
















